miércoles, 27 de febrero de 2013
La bolera
- Pero... ¿qué vamos a hacer?
- Lo que sea. El caso es no pensar en el examen de mañana...
Y acabamos en la bolera, aquél lugar al que años atrás había tenido tanta "tirria". No sé cómo llegué a odiarlo tanto, supongo que fue por mi poca destreza con los bolos, que en más de una ocasión me rompieron alguna uña, con lo bonitas que las tenía!, quizás también por el precio, o porque íbamos demasiado... o simplemente que no me gustaba.
Aquella tarde lo pasamos bien. Conseguimos distraer a Lydia, para que no pensara mucho en el examen. Y yo logré no quedar la última, como siempre, y pude extraer la espinita que tenía tanto tiempo incrustada.
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